Sobre el Genocidio Armenio del 24 de Abril de 1915

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones recuerda hoy el 102 Aniversario, del Primer Genocidio del siglo XX, perpetrado por el Imperio Turco Otomano contra el milenario Pueblo Armenio.

El siglo XX pasa a la historia por la enorme evolución y desarrollo de las ciencias, la tecnología y las humanidades, relacionadas todas ellas, con los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero también fue el siglo de grandes catástrofes para la humanidad, entre ellas dos guerras mundiales, eliminaciones étnicas sistemáticas, guerras localizadas y un sinfín de otras atrocidades.

Hoy 24 de Abril, recordamos un año más de una de las calamidades, conocida a través del tiempo, como el Genocidio contra el pueblo armenio, que dejo como resultado la muerte y desaparición de un millón y medio de civiles armenios. La memoria histórica sigue viva en una antigua reivindicación MEMORIA y RECLAMO, para que el mundo y en especial Turquía, reconozcan que lo ocurrido entre 1915 y 1923 fue un genocidio. Si la razón de los asesinatos es el origen, entonces el nombre es genocidio, no hay otra alternativa. Continuar con el negacionismo, es otra forma de realizar genocidio.

Nuestro compromiso en este día como masones es la plena solidaridad con el pueblo armenio, es por ello que la Masonería Argentina, acompaña a sus hermanos armenios, a los descendientes de armenios y al pueblo de esa república, en este día de congoja, que debe servir como lección permanente de la historia, para que no se repita NUNCA MÁS.

Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

 

La Masonería Argentina conmemora  como cada año, este 2 de abril, el 35º aniversario del desembarco argentino en las islas Malvinas, que desembocó en el único conflicto bélico que el país conoció a lo largo del Siglo XX, y que nos dejó una terrible secuela de muerte y horror, una herida que aún hoy está abierta.

Fueron 649 los jóvenes argentinos muertos, 1082 los heridos –entre ellos muchos mutilados o con daños de por vida- y un número nunca oficializado de ex combatientes que se suicidaron en los años posteriores al conflicto, aunque muchas fuentes señalan que son hasta hoy más de 700.

Nuestra orden tiene ya tres siglos de trayectoria en busca de la libertad, la igualdad y la fraternidad entre los seres humanos. Trescientos años de tender puentes de entendimiento fraterno. Para los masones, no puede haber un dolor superior al de una guerra, que simboliza todo lo contrario a aquello en lo que creemos.

En esta fecha junto a nuestra posición humanista y de diálogo, no podemos tampoco, como argentinos que somos, señalar que la búsqueda de la paz no implica resignar nuestro apoyo a los reclamos de soberanía sobre las islas del Atlántico sur, usurpadas en 1833, y que son tan argentinas como cualquier otra parte de nuestro suelo patrio. Afirmando con contundencia que las Malvinas, fueron son y serán argentinas.

 

Aquel 2 de abril de 1982 dejó un dolor difícil de superar, por los que dejaron su sangre en el Atlántico sur, por los que aún restan identificar y están en tumbas NN, por los que no pudieron superar las secuelas de la guerra, y por los territorios irredentos que sin duda algún día volverán a estar bajo nuestra bandera celeste y blanca. Por la vía del diálogo, la perseverancia y la fe.

Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Se cumplen 41 años del golpe cívico-militar más sangriento de los que ha padecido la Argentina en toda su historia, con su trágica secuela de miles de desaparecidos, asesinados, perseguidos políticos y exiliados, además de los millones de compatriotas condenados al ostracismo y la marginación en el propio suelo nacional.

El 24 de marzo de 1976 dio comienzo a una larga noche institucional que duraría siete largos años, en los que un grupo mesiánico usurpó el poder valiéndose de armas que les habían sido encomendadas para la defensa nacional, y que en cambio usaron para arrasar con el Estado de Derecho.

La Masonería, igual que la sociedad argentina toda, fue víctima de esos años de plomo y muerte, en los que se proscribió la actividad política y gremial, y en la que todos nos convertimos en sospechosos por el sólo hecho de pensar.

Nuestra orden, junto con una inmensa mayoría de la sociedad, trabajó incansablemente en aquellos duros años, con las herramientas que disponía, para el retorno de la democracia, a la que celebramos y por la que trabajamos desde su recuperación en 1983.

Hoy, a 41 años de aquella nefasta fecha, la Masonería Argentina se une al Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, y llama a sumar esfuerzos para asegurar que nunca más tengamos que sufrir la pérdida de nuestras libertades fundamentales. 

La Masonería Argentina hace por tal motivo un llamado a la sociedad toda, para encarar con más democracia los problemas nacionales, promoviendo el debate de ideas, la ampliación de los derechos civiles, forjando nuevas propuestas y ampliando la participación ciudadana.

Homenaje de la Masonería Argentina a Domingo Faustino Sarmiento en el 128º aniversario de su muerte

El Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones y el Honorable Consejo de la Orden hacen llegar su homenaje al gran maestro de América, Domingo Faustino Sarmiento, en otro aniversario de su paso a la inmortalidad.

Sarmiento fue un adelantado de su tiempo, una voz profética que se alzó contra la tiranía  que se enseñoreaba en nuestro país en los largos años de luchas civiles. Fue la pluma aguda que regó su tinta sobre el terreno fértil de una prensa libre. Fue un humanista trascendental que impulsó el sistema lancasteriano de educación para lograr una mayor igualdad, a través de una educación para todos.

Si se piensa en la figura del un hombre renacentista en la historia argentina, se nos viene inmediatamente a nuestra mente la figura de Sarmiento, cuyos ideales se vieron plasmados en la organización del Estado Argentino.

Iniciado en 1854 en la Logia Unión Fraternal de Chile, dos años más tarde, fundaría en Buenos Aires la Logia Unión del Plata Nº 1. Durante el gobierno de Bartolomé Mitre, viajó a los Estados Unidos en misión diplomática oficial, pero también como representante de la Gran Logia y el Supremo Consejo Grado 33 para la República Argentina. A dos semanas de asumir la primera magistratura, en el banquete ofrecido por la Gran Logia al presidente electo, Sarmiento anuncia su separación temporal de la Orden mientras se desempeñe como primer mandatario. Al concluir su mandato presidencial, Sarmiento vuelve a la Masonería Argentina, llegando a ser en 1883, Gran Maestre de la misma.

Lejos del mármol y del bronce, la figura de Sarmiento está más vigente que nunca en la construcción de nuestra República, en los ideales de unión, libertad y oportunidades para todos.

La Masonería Argentina recuerda la obra del General José de San Martin, su Gran Iniciado

Hoy, 17 de agosto, se cumple un nuevo aniversario del paso a la inmortalidad del General San Martin, libertador de Argentina, Chile y Perú. San Martín es una figura emblemática y a la vez enigmática de la Historia Argentina, es un personaje que tiene una conducta lineal que lo diferencia notablemente del resto de sus compatriotas, su accionar no reconoce ningún tipo de quiebres, fijado el objetivo llegó hasta el final para lograrlo.
Es enigmática, porque hay interrogantes en su trayectoria que no han tenido respuesta. Solamente puede explicarse por su pertenencia a la Masonería, y fue elegido para cumplir con el plan de liberación continental por ella implementado, con el objeto de crear en América una tierra de libertad, en momentos en que Europa se hundía en distintas formas del despotismo.
La Masonería en el siglo XVIII se convierte en especulativa y fue parte de un vasto proceso de cambio cultural que dio origen a las democracias modernas. Es la “primera sociedad civil internacional” que se oponía a una sociedad feudal y rígida, planteando su democratización. Es una escuela que busca la igualdad, un espacio para la libertad de conciencia y un asilo para el Humanismo.
San Martín adhirió a esta línea de pensamiento, tuvo una activa participación en las logias masónicas donde se planificó la independencia americana. Fue iniciado en la Logia Integridad de Cádiz, y posteriormente se afilió a la Logia Caballeros Racionales Nº 3, también de Cádiz, donde recibió el grado de Maestro Masón. En Londres participó de la fundación de la Logia Caballeros Racionales Nº 7.
En Buenos Aires, con la ayuda de Julián Álvarez, venerable de la Logia Independencia, fundaron la Logia Lautaro, cuyo primer venerable fue Carlos María de Alvear.
Después de organizar el Ejército del Norte creó la Logia Lautaro de Córdoba, y cuando asumió como Gobernador Intendente de Cuyo, fundó la Logia Lautaro de Mendoza.
Estas logias lautarinas eran las que le daban el apoyo logístico y político a San Martín para poder cumplir con su plan Libertador.
Declarada la Independencia, el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón lo nombró General en Jefe del Ejército de los Andes, y cuando se hizo cargo, fundó la Logia del Ejército de Los Andes en la que fue designado su venerable.
A poco de su llegada victoriosa a Lima, San Martín fue proclamado Protector del Perú y en forma inmediata fundó la Logia Paz y Perfecta Unión de la capital peruana que en la actualidad lleva el número 1 de la Gran Logia del Perú.
El encuentro de Guayaquil con el Maestro Masón Simón Bolívar, fue organizado por la Logia Estrella de Guayaquil.
Culminada la gesta emancipadora regreso al viejo mundo permaneciendo en Escocia. Asistió a las tenidas masónicas de las logias San Andrés Nº59 y San Juan Operativo Nº92. Luego pasó a Bruselas, donde se incorporó a la Logia La Perfecta Amistad que mandó acuñar una medalla de plata en su homenaje.
Falleció en Boulogne Sur Mer el 17 de agosto del año 1850.
Después de una larga negociación, sus restos descansan en la Catedral de Buenos Aires, en un mausoleo que se encuentra fuera de la nave de la Iglesia, por su pertenencia a la Orden Masónica.
La Masonería Argentina, recuerda con emoción la obra del Hermano José de San Martín, su Gran Iniciado, paradigma de virtudes éticas y morales que son propias de nuestra Institución y que fueran practicadas en su vida civil y militar.
Nicolás Orlando Breglia
Gran Maestre