La diáspora venezolana

Un creciente número de hermanos y profanos de nacionalidad venezolana está golpeando a las puertas de nuestros templos.

En los casos de hermanos masones, la Gran Cancillería de nuestra Obediencia realiza rápidamente las consultas de estilo ante la Gran Logia de la República de Venezuela. Al presente, las respuestas son rápidas, la relación es fluida y todos los pedidos han sido aceptados.

Lamentablemente, esta situación retrotrae la mirada a la década del 30 del siglo pasado cuando numerosos hermanos españoles llegaron a la Argentina huyendo de la Guerra Civil y sus consecuencias. Otro tanto ocurrió con masones de otras latitudes durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

La Masonería Argentina abre fraternalmente  su cadena de unión para incorporar a aquellos metales que deben resignar sus lugares de origen por razones políticas que derivan en persecuciones personales o en la imposibilidad de seguir ejerciendo sus oficios y profesiones para mantenerse a si mismos y a sus familias.

Pero también expresa su preocupación por la existencia misma de esas condiciones, a veces inhumanas, que en este caso produce una diáspora venezolana como lo es también la diáspora siria ensangrentada durante años por una guerra sin límites ni sentido.

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones exhorta a proporcionar la debida contención a  las personas en esas condiciones, sean que se incorporan a nuestra Institución o simplemente llegan a nuestro país en busca de libertad y posible progreso como lo hicieron nuestros mayores inmigrantes durante los siglos XIX y XX.

Ángel Jorge Clavero
Gran Maestre