Fútbol y Masonería

El 26 de octubre de1863 se establecieron por escrito las reglas del fútbol. Se constituyó la English Football Association.

La reunión se desarrolló en la Freemason’s Tavern, Queen Elizabeth N° 11, Londres.

En el encuentro surgieron serias discrepancias entre los asistentes. Un sector, encabezado por los representantes de la ciudad de Rugby, fue partidario de permitir el uso de las manosen la práctica del juego, pero el grupo liderado por la ciudad deHarrow se inclinó por permitir exclusivamente el uso de los piesy la cabeza.
Los delegados favorables a permitir el uso de las manos se retiraron de la reunión y, establecieron las bases del deporte al que llamaron "Rugby".

En las deliberaciones de la Freemason’s Tavern se acordó entonces que el football sería un deporte de equipo jugado entre dos conjuntos de 11 jugadores cada uno y cuatro árbitrospara que se cumplan las normas. El terreno de juego sería rectangular, de césped natural o artificial, con un arco a cada lado del campo. El objetivo del juego sería el desplazamiento de una pelota con cualquier parte del cuerpo que no sean los brazos o las manos, y mayoritariamente con los pies, para intentar introducirla dentro del arco oponente. Esa acción se denominaría gol . El equipo que lograra más goles al cabo del partido, de una duración de 90 minutos, sería el ganador.

Entre los principales promotores del nuevo deporte se encontraban masones que eligieron para la reunión la Freemason´s Tavern, Taberna de los Francmasones.

El fútbol recogió de la Masonería el espíritu de igualdad y fraternidad sin distingos de nacionalidad, raza, ideología, religión ni genero. La tribuna es el “punto de encuentro” donde el aficionado aplaude o recrimina por igual al negro Pelé, al blanco Messi, respeta por igual al jugador católico que se persigna cuando entra a la cancha, al evangélico que invoca a Cristo después de anotar un gol o al jugador que baila para festejar una conquista. No le importa si se trata de un socialista, un capitalista, un socialdemócrata, o un tercermundista. Tampoco tiene en cuenta si el jugador viene de las clases menos favorecidas o si nació en una familia adinerada. No hace distinción de género desde el campeonato mundial femenino de China (1991) y tampoco discrimina ya que existen campeonatos mundiales de fútbol gay organizados por la "Asociación Internacional de Fútbol de Gays y Lesbiana (IGLFA)" (1992). Cualquiera sea el resultado, los jugadores intercambian camisetas al final del partido, una expresión que subraya al valor de la tolerancia.

En nuestro país

El fútbol llegó a la Argentina a través de viajeros ingleses, muchos de los cuales eran masones. El 20 de junio de 1867 se jugó el primer partido en el Buenos Aires Cricket Club. Un grupo de socios encabezados por los hermanos Thomas y James Hogg publicaron un aviso en el diario The Standardconvocando a una reunión para impulsar la práctica del fútbol. De inmediato se fundó el Buenos Aires Football Club y se organizó el encuentro entre colorados y blancos, donde ganaron los primeros por 4 a 0. Curiosamente, esos colores coinciden con los atributos del Maestro Masón.

A comienzos de la década de 1880 llegó al país Alejandro Watson Hutton, portador de pelotas e infladores entre sus pertenencias . Graduado en humanidades en la Universidad de Edimburgo, se hizo cargo del Colegio Saint Andrew donde implantó la práctica deportiva y la cultura física. Poco después fundó el English High School, base del AlumniAlejandro Watson Hutton fue Maestro Mason de la Logia Excelsior Nº 617

Hacia 1887 nació el Quilmes Athlectic Club, solo para ingleses, la entidad más antigua de las que integran la Asociación del Fútbol Argentino. El 1 de Diciembre de 1899 un grupo local dio nacimiento a Argentinos de Quilmes. “Y cambian otra costumbre: los ingleses, en el entretiempo tomaban té. Los argentinos se hacían mate cocido”(Osvaldo Bayer en “Fútbol Argentino”).

Sucesivamente se crearon Gimnasia y Esgrima de La Plata,BanfieldEstudiantes de Buenos AiresCentral Argentine Railway Athletic (Rosario Central) y Alumni, de los hermanosBrown, con el primer campeonato. En Alumni, antecedente del Racing Club de Avellaneda, todos sus integrantes eranmasones.

Entre 1901 y 1910 nacieron 32 instituciones.

Estaciones ferroviarias, logias masónicas y clubes de fútbol constituyeron por entonces un conjunto estrechamente relacionado.

Sucedió otro tanto con la inmigración italiana afincada en el barrio de La Boca, a orillas del Riachuelo, en la Ciudad de Buenos Aires.

Hijo de las logias de inmigrantes peninsulares afincadas en la sede de Suárez 465 (Figli d’Italia, Liberi Pensatori, entre otras), nació River Plate, el 25 de mayo de 1901, tras la fusión de las pequeñas entidades Santa Rosa y La Rosales. Su primera cancha estuvo en Sarandí, coincidente con la línea ferroviaria del sur bonaerense.

En su libro autobiográfico, el Dr. Leopoldo Bard, Maestro Masón, prestigioso médico, reconocido orador, seguidor de Hipólito Yrigoyen desde la primera hora, diputado nacional y luego presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR (1922 a 1930), también recuerda su paso como fundador, primer capitán y presidente del Club Atlético River Plate.

La presencia de funcionarios y empleados ingleses en el desarrollo ferroviario argentino favoreció la creación de logias en las cercanías de las estaciones, según revela el mapa masónico argentino de las primeras décadas del siglo XX. Los nombres se repetían cuando se trataba de estaciones, logias y clubes de fútbol.

La Masonería Argentina recuerda hoy el nacimiento del fútbol, el deporte que apasiona a millones de personas esparcidas sobre la faz de la tierra. Sus reglas fueron escritas hace 149 años en la Taberna de los Francmasones de Londres.

Salvador Allende - 11 de Septiembre

Se cumplen hoy 39 años del golpe de estado que derrocó en Chile al gobierno constitucional de nuestro hermano masón Salvador Allende quien, además, perdió la vida en esos momentos trágicos.

 Con independencia de criterio acerca de su pensamiento político y posición ideológica, la Masonería Argentina recuerda con dolor  el hecho  que afectó al país hermano y abrió el camino a situaciones idénticas o parecidas en América Latina. Las imágenes de centenares de prisioneros políticos, muchos de ellos masones, encerrados en el Estadio Nacional de Santiago convertido en virtual campo de concentración, nos retrotraen a situaciones similares de triste memoria. Después de esos acontecimientos, hemos aprendido que las instituciones democráticas, aún imperfectas, deben proveer las soluciones institucionales y políticas evitando que el terror, el miedo, la venganza y otros desvalores destruyan la paz íntima de las personas y conmuevan severamente la marcha de las sociedades.  La masonería enseña el sentido profundo de la soberanía del pueblo como concepto que excluye las aventuras mesiánicas o el destello de presuntos iluminados y el valor de la vida por sobre todas las cosas.

 Salvador Allende Gossens fue iniciado masón el 16 de diciembre de 1935 en la Logia Progreso Nº 4 de Valparaíso. Ya en Santiago, continuó en la Logia Hiram Nº 65, a partir del  8 de noviembre de 1940. Fue nieto de un ex Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia de Chile e hijo de otro masón.

 Allende asumió tres compromisos esenciales junto a su familia: su actividad  masónica, su militancia política en el Partido Socialista y el ejercicio de su profesión médica. En ellas volcó sus convicciones y su pasión por un mundo mejor y por ser útil a sus semejantes.

Significado actual del 6 de Septiembre

El  6 de setiembre de 1930 se abrió un ciclo de inestabilidad política e institucional que se extendió durante 53 años. Ese día, un golpe de estado clausuró un período de desarrollo durante el cual miles de inmigrantes se sumaron a la epopeya argentina, contribuyeron a que el país ocupara su extensa superficie y  aportaron nuevas concepciones sociales, políticas y de la vida en común.

 La amalgama de nativos y extranjeros abrió el camino para la instauración de las instituciones esenciales de la república, entre ellas el matrimonio civil y la ley de educación común, laica y obligatoria. Hitos trascendentes de ese crecimiento sostenido fueron, entre otros. el dictado de la ley que instauró el voto universal, secreto y obligatorio y la Reforma Universitaria. En todos ellos la Masonería estuvo presente.

 Ese ciclo virtuoso, con los avances y retrocesos que siempre advierte la historia, se quebró el 6 de setiembre de 1930. Las doctrinas totalitarias que ya se insinuaban en Europa desembarcaron en la Argentina y abrieron un largo tiempo de inestabilidad jalonado por gobiernos elegidos por el pueblo y otros de corte dictatorial.

 Hoy, desde hace casi 29 años, en medio de consensos y disensos, gobiernos libremente elegidos señalan que las instituciones democráticas rigen los destinos de la Argentina. La larga noche iniciada el 6 de setiembre de 1930 solo es un recuerdo penoso de la historia.

 La Masonería Argentina, que en su trayectoria de 155 años ha vivido cada uno de los avatares comunes, saluda una vez más la vigencia de la soberanía popular y la firme decisión de mantenerla que exhibe nuestra sociedad.

Alemanes del Volga

El holocausto de los Alemanes del Volga  pasa generalmente inadvertido entre las grandes masacres y limpiezas étnicas del siglo XX. El 28 de agosto de 1941, José Stalin  dispuso la deportación de los  alemanes del Volga a Siberia y Kasajstán. Adujo que esos alemanes étnicos habrían colaborado con la Wehrmacht hitlerista o podrían llegar a colaborar con ella en el marco de la Segunda Guerra Mundial.  

Los deportados se apiñaron en vagones ferroviarios con destino a Siberia, Asia Central y el alto Norte, pasando el Círculo Polar Ártico  bajo condiciones de sub alimentación y desnutrición.  Se estima que entre 500.000 y 700.000 alemanes del Volga fueron deportados. Varios centenares de miles  perdieron la vida. La mayoría eran niños, mujeres y ancianos. Los hombres entre los 16 y 40 años fueron integrados al ejército de trabajo y también sometidos a labores forzadas.

Al cumplirse el 71º aniversario de la deportación, la Masonería Argentina saluda a la comunidad de Alemanes del Volga de nuestro país donde sus mayores y ellos rehicieron sus  vidas y honraron para ellos y sus descendientes el trabajo y el estudio, dos pilares esenciales de nuestra Institución.

Día del amigo

Numerosos y variados hechos de nuestra historia y de nuestros días contienen un claro contenido masónico. Una premisa central de nuestra Institución señala que la Masonería se expresa a través de sus hombres, de los valores y conocimientos que incorpora en la convivencia logial.

 

Es el caso de Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo,  profesor de psicología, filosofía e historia, que ideó el “Día del Amigo” a  la llegada del hombre a la Luna,  incluidas   las caminatas sobre suelo selenita de Neil Armstrong y Edwin Aldrin (hermano masón).

 

Febbraro, masón de intensa actividad en nuestra Institución, despachó mil cartas desde su casa en Lomas de Zamora y  recibió setecientas respuestas a favor de la celebración.

 

La Masonería Argentina celebra  a su querido hermano Enrique Ernesto Febbraro por la idea y la perseverancia puesta al servicio de la construcción del ideal de una mejor convivencia. También recuerda al querido hermano Edwin Aldrin por su puesta en práctica de un axioma masónico fundamental que se expresa a través de la tríada “Ciencia – Justicia – Trabajo”.  

 

El “Día del amigo” ya tiene carácter internacional, se celebra en más de cien países.

 

La Masonería Argentina, orgullosa de esta celebración, expresa una vez más su cálido reconocimiento al querido hermano Enrique Ernesto Febrraro. Él hace posible con una idea plena del contenido masónico, que nuestra Institución universal recuerde que la Masonería es un punto de encuentro adonde llegan ciudadanos de todas las nacionalidades, razas, credos o pertenencias políticas e ideológicas.

 

A todos y a cada uno, nuestro saludo especial pleno de afecto.