Hoy la Patria cumple doscientos dieciséis años
Desde aquel jueves nublado de Mayo. Y mañana, como cada año, escucharemos los mismos discursos: que se conquistó la libertad, que se rompieron las cadenas, que nació una nación. Permítanme, desde la dignidad que ustedes han depositado en mí, una herejía. Una herejía masónica, si tal cosa cabe. La Revolución de Mayo no terminó. Está inconclusa. Y nosotros, los herederos espirituales de quienes la encendieron, tenemos con ellos una deuda que no hemos saldado.
